UN ENCLAVE
con siglos de historia
En Dominio de Donas entendemos que todo lo vivo está entrelazado con su pasado y con la tierra que lo sostiene. Situada en una de las zonas más emblemáticas de la D.O. Rueda, Dominio de Donas es el encuentro entre un lugar extraordinario, el coraje de hacer un alto en el camino para conseguir lo mejor y, sobre todo, de la elaboración de vinos verdaderamente únicos.
UN TERROIR
imposible de replicar
El río Zapardiel convierte el viñedo de Dominio de Donas en un entorno singular e irrepetible. Suelos que van desde arenas ligeras junto al río hasta margas arcillo-calcáreas en las cotas más altas, con diferencias de altitud de casi 100 metros y variaciones de temperatura de entre 6 y 8 °C entre parcelas. Aprender a leer y escuchar este paisaje con precisión ha sido el primer paso. Tras un minucioso proceso de regeneración del viñedo, conseguimos identificar las parcelas con mayor potencial y concentrar el trabajo donde la tierra responde con más carácter. Todo ello crea una tensión única en el vino, fruta madura contenida por una acidez natural y vibrante.
TIERRA DE VINO
desde sus orígenes
Documentado como Donas desde 1265, este enclave histórico ha conservado su esencia a lo largo del tiempo. Ya en el siglo XVIII existen registros que certifican el cultivo de la vid en la Parroquia de Donas, donde un pequeño asentamiento de unas 50 personas vivía enteramente dedicado a la agricultura y al vino. Recuperar el nombre Donas es, por tanto, un acto de memoria y de integridad. No inventamos una historia, la rescatamos.
REGENERAR LA TIERRA
para crear un entorno biodiverso
En Dominio de Donas, cuidar la tierra es el origen de todo. Trabajamos el viñedo como un organismo vivo a través de la viticultura regenerativa, recuperando flora autóctona y repoblando especies protegidas para restaurar el entorno a su estado natural. Biodiversidad, agricultura ecológica y respeto por el territorio como pilares de una filosofía que define la esencia de nuestros vinos.
